14
Abr
2015

Calma

“Y yo pensé que una estrella fugaz era una estrella muy bonita que tenía miedo de brillar, y huía lo más lejos posible.”

Joël Dicker

 

Me siento a leer junto a ella, la miro de reojo coser y oigo sus mil suspiros. Termino preguntándole qué significan…

  • ¿No lo sabes? Cada suspiro es un beso que te arranca el fantasma de un amor. Viene con sus labios ya fríos y secos, a coger un poco de vida.

La miro preguntándome si es amor aquel que te viene a quitar un poco de vida, pero me sorprende su tranquilo convencimiento, su serena melancolía.

Yo quisiera contarle que me rebelo contra la sensatez que proclaman la calma y la paz. Esa que se debe a lo ajeno, al “de puertas para afuera”, porque lo más primitivo empuja, arrasando el sosiego de las almas militantes de lo establecido. Que me emborraché de bourbon para morderle el corazón y que, como una loca, terminé poniendo perdida su camisa de amor.

Ahora me fumo los restos de esos capítulos de bandolera. En callada espera. Deseando  que me azuce para aullar y llenarle la habitación de poesía y de baile y de pasión. Tengo tiempo  y  el desdén que otorga saber esperar. Le miro desde la jaula que he trenzado con esparto,  junto al mar, para que no todo sea silencio.

 

Texto: Circus

Fotografía: Ken Van Sickle

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